miércoles, 12 de marzo de 2014

Entrada uno


¡Hola!
Verdaderamente, me hubiera gustado subir esto ayer, pero la señora Internet últimamente está negándose a levantar la retaguardia de su mecedora, y acá estamos.
Bien bien, la cuestión hoy es esta;
Hay veces en las que las personas les gusta verse como gente, no como personas. La palabra "persona" suena más como algo individual, perteneciente a uno. Ese uno tiene que cuidar eso porque es individual, y porque es suyo.  Ya sea uno mismo, ya sea tu hijo o la vieja del vecino, quién sea. En cambio si se habla de gente se siente como toda una masa justificada. Uno por lo general pronuncia la palabra gente y siente la misma sensación que se siente cuando uno está en un grupo numeroso y están todos, en algún aspecto de sus vidas, en ese preciso momento pensando y haciendo lo mismo.Y eso los une como "gente". Por ejemplo, en un concierto de una banda, que todos se siente como una "gente" porque todos están viendo al mismo grupo, probablemente amándolo de la misma manera, sintiendo la misma energía...O también cuando (esto es bastante argentino) la sección pobre o de pasada que no tiene televisión en ese mismo momento pero que necesitan ver EL partido que está a ESA hora y a ESE momento, no se lo pueden perder. Entonces ¿Qué hacen? Se conozcan o no, van a tomar un café a un bar de esos que tienen una tv chiquitita con la re pinta de los noventa allá arriba pasando el famoso partido. Entonces cuando hace un gol el equipo de la mayoría, festeja la mayoría, y cuando hace un gol el equipo de la minoría, festeja la minoría, pero todos están viendo el mismo partido, está el mismo sentimiento unido en más de una persona, es sorprendente.
Bueno, volviendo al punto, a las personas les gusta más sentirse unidas con el concepto de "gente" que haciéndose cargo de manera individual llamando a las masas "persona" o "personas".
Muchas cosas nos unen como gente, no solo casos como los que cité, que son momentáneos, si no cosas permanentes, que están en todos; Por ejemplo el caso de los problemas, las preocupaciones.
Todos, tengamos la edad que tengamos, vivamos en el entorno en el que vivamos, las condiciones que sean, tenemos preocupaciones.
El recién nacido siempre al parecer se preocupa por abrir los ojos, por ver qué está pasando, si no no se molestaría en abrirlos, en ver su entorno y en asustarse al ver que ya no está en el calor del útero de su madre.
A una edad un poco más avanzada ya se sabe que el nuevo se preocupa por ver a su alrededor, investigar, averiguar sobre nuevos horizontes, investigar texturas con su boca, manos, prácticamente todo a su alcance y con lo que conozca, con la intención de conocer más.
A una edad algo más avanzada uno se preocupa por los por qués, el porqué del mundo, de dónde salen, de lo que vean, de esto, de aquello, un por qué muy espontáneo que sigue saliendo de la necesidad de aprender.
Cuando somos adolescentes ahí la cosa se bifurca un poco más, pero en común nos preocupamos por nuestro futuro, por qué va a ser de nuestra vida, vamos eligiendo ciertas desiciones importantes sin ser adultos aún, definen su personalidad, su actitud, o se preocupan por decisiones momentáneas como las modas, adaptación o no al resto de los adolescentes, como llevarse bien con la gente.
Las preocupaciones adultas ni me hace falta ni mencionarlas; Dinero, trabajo, lo que la sociedad esperaría de un adulto, matrimonio o una pareja seria, hijos, concretar proyectos que hace mucho tiempo se tenían guardados... Y de los ancianos, que se preocupan en problemas que giran en torno a cómo van a dejar la vida, si siendo útil, si llorando o de manera gloriosa, agradeciendo o puteando.
No existe la paz interior absoluta, ignoren por un momento a los libros de autoayuda, a los test por internet, a las charlas blanditas con los psicólogos de la tele y piensen en esto: No existe la paz interior absoluta. En todos los años que nos dure el paso por este mundo vamos a tener crisis, preocupaciones (mayores o menores), no voy a decir contrariedades o tristezas porque eso es cosa definida, los problemas y crisis no son cosa definida hasta que uno no le hace pecho. Creo yo que no existe tal cosa como un destino, cosas preescritas, alguien que nos esté manejando, ya sea de arriba, de abajo, de donde sea, uno mismo es uno mismo y uno sabe manejarse, por más que él o los demás le digan lo contrario.
Por eso no sé qué costumbre se tomó ahora la humanidad últimamente de dejar la disciplina y los valores de lado y preocuparse por cosas sencillas, que muchas veces ni merecen la pena. ¿Qué voy a hacer esta tarde? Parece una pregunta sencilla. Eso depende de quién, hay gente para todo, y hay desde la que ni le hace falta hacerse esa pregunta hasta la que pierde la tarde pensando qué va a hacer de útil esa tarde.
¿Qué les parece? Hay distintos punto de vista para verlo, y me encantaría saber de ellos.
¿Deberíamos ser así, es normal? ¿Lo ocasionamos nosotros, podemos hacer otras cosas por ello? Si comentan sería un tema de discusión interesante.
Ahora esta es la parte de la entrada donde les dejo música ¡Si, señores! Todos los días una canción, al menos, porque siempre es bueno nutrirse de música;




Esta es una de las canciones que más paz me trae, es simplemente dejarse llevar por ella dos minutos. Disfrútenla.
Hasta la próxima entrada.

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